jueves, 23 de julio de 2009

¡Un día de pelos!

Paco trabaja en un centro de estética muy prestigioso de Bogotá en donde inicio hace tan solo 1 mes. El necesita amoníaco diluido para decolorar el cabello a una clienta. Para ello se dirige a la vitrina donde se guardan las sustancias químicas, toma un recipiente de 3 litros que contiene amoniaco. Como no encuentra ningún recipiente de los que habitualmente utiliza con la etiqueta de amoníaco para verter parte del contenido, toma un recipiente vacío que utiliza Coni, la esteticista de la peluquería, y que tiene una etiqueta con el nombre de dimetil cetona (quita esmalte) y algunas especificaciones de uso y seguridad del producto.

Paco vierte la mitad de la cantidad que contenía el recipiente de amoníaco en el nuevo recipiente, y de éste extrae la cantidad que necesita y la deposita en un frasco. Como está de afán, Paco no sustituye la etiqueta de la dimetil cetona por otra con las indicaciones del amoníaco; pero, como recuerda que su jefe le ha dicho que es importante que cada producto tenga su nombre y especificaciones, piensa que lo hará tan pronto como pueda.

Al cabo de un rato, Coni se dirige a la vitrina porque necesita el quita esmalte para hacer un manicure a una clienta. Mientras tanto, Paco mezcla el amoníaco en un recipiente con oxigenta (peroxido de hidrógeno) sin ponerse guantes en las manos porque, a pesar de que tiene algunas zonas de las manos enrojecidas, piensa que la frase y pictogramas: “Irrita los ojos, la piel y las vías respiratorias” que observa y lee en el envase del amoníaco es irrelevante.

Sorpresivamente, la señora Concha clienta de Coni empieza a quejarse desesperadamente levantándose de la silla tomando con una mueca de dolor su mano derecha. Coni, sobrecogida, examina la mano de la señora y observa que tiene sus dedos irritados.

Paco le comunica lo que había pasado con los envases (amoniaco y dimetil cetona), Coni se dirige rápidamente a mirar las indicaciones de seguridad de la etiqueta del amoníaco y se da cuenta que la etiqueta está corroída y que no se puede leer el texto de precauciones y toxicidad; por lo que entonces el dueño del centro de estética decide llamar al responsable de la comercialización del producto para preguntar qué podía hacer, pero estos datos tampoco se explicaban con claridad.

Es entonces, cuando Coni se acuerda de que, en su formación académica como estilista recibió capacitación sobre el uso de las Fichas de Datos de Seguridad de productos químicos; pero tales fichas no existían en el centro de estética. La señora Concha al ver tanta ineficacia decide colocar la mano en el chorro de agua y luego dirigirse a su médico.

Resuelva la siguiente actividad de acuerdo al planteamiento del caso anterior:

1. Identifique los factores de riesgo expuestos en el caso anterior y elabore un listado de éstos.

2. Realice una breve documentación de los cuidados y recomendaciones, precauciones y pictogramas que se deben tener en cuenta para la manipulación de las sustancias químicas que se mencionan en el caso problema. Consulte las etiquetas de los productos; si no cuenta con ellos en casa, obsérvelos en el supermercado, examinando atentamente las fichas de seguridad.

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